Rótulos y letreros en Mali

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Mali. Tombuctú

Tombuctú (Mali)

Después de navegar tres días por el río Níger, llegamos a la mítica ciudad de Tombuctú. Fue el centro caravanero más importante de las rutas del comercio transahariano.

Actualmente se encuentra bastante desatendida por el gobierno maliense debido a las aspiraciones independentistas tuaregs.

Es una ciudad polvorienta y pobre que decepciona a algunas personas cuando la conocen. A mi, por el contrario, me impresionó.

Poder pisar esa arena del desierto.

Ver a la gente como se esfuerza por salir adelante con sus pequeños comercios o talleres artesanos.

Escuchar los problemas de los jóvenes que trabajaban en la modesta emisora de radio que hay en la planta superior del mercado. Te pedían que, al regresar a nuestro país, habláramos bien de su ciudad para que acudieran más turistas.

Es una pena que, aquellos jóvenes con tanta iniciativa, fuerza y potencial, probablemente, nunca podrán beneficiarse de su positiva actitud en los términos que a ellos les gustaría. Es una enorme suerte para su comunidad contar con su importante aportación. En su libro Djoliba. La curva del Níger en Mali, Gemma Freixas explica con más detalle el contacto que mantuvo con ellos.

Hace casi dos años de mi viaje y la situación en el país, lejos de mejorar, ha empeorado.

¿Podrá existir algún día un conocimiento y aceptación entre nuestras culturas que facilite una mejor existencia para todos?

Mali. Rio Níger

A punto de iniciar la travesía por el río Níger hasta Tombuctú

“El gobierno español desaconseja viajar a Mali. Un turista británico, secuestrado en Níger, ha sido asesinado por Al Qaeda del Magreb….”

Leo esta noticia en El País unas semanas antes de viajar a ese destino.

Visito la Web del Ministerio de Asuntos Exteriores español y, efectivamente, recomiendan no viajar.

Quiero hacer más comprobaciones y llamo a la agencia con la que he contratado el viaje. Les cuento las últimas noticias, de las que no tienen ninguna constancia, y me  contestan que van a hablar con sus corresponsales para conocer con exactitud la situación que hay allí. No ha pasado ni una hora cuando me llaman por teléfono y me aseguran que la situación en todo el país es muy normal y no hay nada que temer.

Cuelgo y me quedo más “tranquilo”. Es indudable que, de existir un riesgo grave la gente de Mali nos lo hubiera comunicado para que no corriéramos ningún peligro, aunque fuera a costa de perder varios miles de euros. La seguridad de un tubabu es lo primero.

Me acuerdo de aquella respuesta de un escritor de viajes al que le preguntaron qué era lo peor que le podría ocurrir en un viaje, a lo que contestó: “que no me pasara nada, ya que entonces no tendría nada de que escribir”

Obviamente, continuo con la preparación de mi partida y no le cuento nada a mi mujer. Si me pregunta ya se lo explicaré y, si no lo hace, ya se lo revelaré ….a la vuelta a casa.

El 1 de agosto del 2009 despegamos de El Prat con destino a Bamako haciendo escala en Casablanca.